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Subida a Montserrat. Mayo de 2008
Viernes 23 al Sábado 24 de Mayo de 2008, 17 horas.
Caminata nocturna Barcelona a Montserrat. Tiempo aproximado 17 horas
Club Natació de Sant Andreu. El viernes 23 de mayo de 2008, comienza la que para mi sería la tercera marcha nocturna
de Barcelona a Montserrat. La organización la lleva el Club de Natació Sant Andreu, Dublín casi con Meridiana, muy cerca
del Hipercor. Tras la foto comun de los 190 'marchaires' y voluntarios y los tres chupinazos, tiene lugar la salida, a
las 19 horas. Paco Bago, mi médico y amigo, y Jose Luis, su hermano también médico, son mis compañeros de fatigas. ¡¡ No
hay nada como ir bien acompañado !! Atravesamos Meridiana y subimos por Fabra i Puig hasta llegar a la Ronda donde
tenemos una primera parada de instrucciones de marcha, consejos, etc. De allí nos internamos en Collserola subiendo por
un sendero estrecho que conecta con otro paralelo a la linea de Alta Tensión. Se llega a la Carretera de las Aigües
dejando abajo y a la izquierda el Velódromo, Hogares Mundet y las Facultades de Psicología... Un poco más adelante, en
dirección Llobregat, aparece discretamente un GR92, que tomamos encaminándonos a Sant Cugat. Es estrecho, obliga a ir
en fila india y tiene unos parajes preciosos y que sorprenden a cualquiera que sea la primera vez que lo camina... ¡¡¡
tanta naturaleza y tan cerca de Barcelona !!! Tras la bajada de Collserola al valle de Sant Medir, tuvimos un primer
reagrupamiento, largo. Fue en el horno Ibérico que está en la ruta de la Font Groga a Can Borrell pasando por Sant Medir.
Fue el momento de sacar las linternas. No era aun de noche pero el espesor del bosque apenas dejaba pasar un poco de luz.
El sendero lleva a otros caminos (se cruza con otro GR, creo que el 6) y a una pista que nos encamina hacia Can
Borrell, donde llegamos ya denoche, sobre las 10:00. En Can Borrell hubo el primer avituallamiento en ruta, sin parada
(agua, chocolate y unas galletas). Poco después pasamos por delante del Pi del Xandrí y continuamos caminando hacia Sant
Cugat. Llegamos al Monasterio, seguimos por la calle peatonal perpendicular a él, dejamos ya el pueblo atrás y en las
afueras, una para técnico-higiénica y de reagrupamiento, hombres a la izquierda, mujeres a la derecha. De allí, en
dirección a Rubí, caminamos paralelos a la vía del tren, pasamos por debajo del trazado de unas autopistas y llegamos,
ya con ganas a la tasca donde se cena. Como no iba de los primeros, sino más bien al revés, no había sitio en el
local por lo que cenamos en la calle sentados en una acera. Eran sobre las 12 más o menos y yo ya llegué con
dificultades severas en mi rodilla derecha. La llevaba muy cargada y el dolor me impedía doblarla más que lo necesario
para andar. Ponerme en cuclillas para sentarme en el suelo, primero y levantarme de la posición de sentado, fue muy
difícil. También lo era levantar la pierna derecha para subir un escalón de 20 cm. Así estaban las cosas a 20 km de
haber salido. La cena dos bocadillos de chirizo y dos cervezas, para recuperar el sudor que habíamos perdido. Sin
perder mucho tiempo salimos en dirección a Ullastrells. Era más o menos la 1 del sábado cuando retomamos el camino y
quedaba aún un largo trecho. Parece que tras el descanso mejoró el estado de mi rodilla al menos momentáneamente. Por
fin hizo aparición la lluvia que llevaba amenazadora desde que salimos en Barcelona, ahora ya sin disimulo, se puso a
llover bien, a gusto. Ya se sabe: capelinas, chubasqueros, paraguas, barro...vamos que no faltaba de nada para tensar
la dificultad de la caminata. Tras unas 3 horas de marcha, con un tramo por la carretera, por asfalto, con una lluvia
más o menos discreta, hicimos otro reagrupamiento, un poco más largo que los anteriores. Continuamos y llegamos a
Ullastrells, donde tuvimos una paradita poco dilatada habida cuenta de la suave lluvia que caía o amenazaba con hacerlo.
Nos aprovisionamos de de agua, y también nos dieron unos trozos de limón o naranja junto con una bolsita de frutos
secos, que no comí en ese momento puesto que la cena había sido potente. En relación a otros años, llevamos un cierto
adelanto horario. No sé si es debido a la velocidad superior o a los tiempos de parada menores. Retomamos el camino
sobre las 4:00 en dirección a Olesa de Montserrat. De nuevo caminando pero con la lluvia más presente. Los cansancios
van haciendo huella. Mi rodilla descansa lo suficiente tras cada parada como para poder salir con bastante brío, y si
no hay bajadas importantes voy aguantando razonablemente bien. Voy algo más deprisa que Paco y Jose Luis, intentando
optimizar la próxima parada (los que llegan primero pueden descansar hasta unos 15 o 20 minutos más que los que llegan
últimos). La llegada a Olesa de Montserrat coincide prácticamente con el amanecer, sbre las 7:00. Otra parada con ingesta de
líquido (agua, zumo, a elegir). Como estaba lloviendo había que protegerse, y prácticamente tras llegar los últimos,
continuamos el camino, lloviendo a veces muy fuerte, en dirección al Aeri, próxima parada y desayuno. A diferencia
de otros años, no fuimos a compañados por la Guardia Civil en el tramo de que se hace por la carretera de Olesa al
Aeri. Hay que cruzarla dos veces (una en Olesa y otra en sentido contrario, en la Puda) y tiene su peligro habida
cuenta de que uno ya viene tocado de reflejos, cansado y no acostumbrado a carreteras y coches. Al cansancio se
une una climatología adversa. La lluvia te hace ir con capelinas o chubasqueros (hay gente que lleva paraguas, lo cual
es una auténtica pasada porque has de ir con mucho cuidado para que no se te metan las varillas en los ojos), los
chubasqueros impiden la transpiración y el sudor hace que tengas la sensación de que no sólo llueve por fuera, sino
también por dentro. Agua por fuera, por dentro, por arriba y por abajo en abundantes charcos que se van formando con
el agua de la ladera que busca con insistencia el rio Llobregat que baja, caudaloso, a nuestra izquierda. Más agua,
más charcos, más barro. En estos momentos iba de los primeros de la marcha, pero imagino como debían de encontrar el
caminos los últimos... Llegamos por fin al Aeria las 9:00 horas, con una subida complicada por lo resbaladizo del terreno. A esa
complicación a mi se me unió el dolor de la pierna al flexionarla más de lo normal, a apoyarte a veces con las manos
y a pisar la capelida por ir doblado, lo cual podía provocar una caída por tropiezo... Al fin el el Aerí, un potente
desayuno, dos chocolates, dos o tres croisands, galletas, chocolate sólido, agua, etc. Los últimos llegaron unos 20
minutos más tarde que los primeros. Llovía con insistencia, por lo que nos refugiamos en unas plazas de aparcamiento
cubiertas, de las que tuvimos que salir para dejar que los funcionarios del Aeri (supongo), pudieran meter sus coches
y que estos no se mojaran. Hubo algún conato de negarse a dejar pasar los coches al aparcamiento, que no cundió. Con
muy mala leche uno de los conductores nos dijo que si nos estábamos mojando era porque queríamos, que llevaba lloviendo
toda la noche que tampoco nos vendría de mojarnos un poco más. Ejemplos andantes de Solidaridad. Después de una
parada de aproximadamente una hora, nos dieron las instrucciones de lo que se haría a partir de entonces (acceso al
Monasterio, salida de autobuses para Barcelona...) y continuamos dirección el Monasterio. La Organización estimó
conveniente hacer la subida, ya voluntaria, por la pista en vez de por la roca, como se hace habitualmente. La lluvia
seguramente hacía impracticable esta subida y el acceso por pista, era más largo pero mucho más suave. Yo iba bastante
adelantado y seguí el camino de los que me precedían. Tras uno o dos km, cruzamos el Llobregat y en Monistrol tomé un
sendero bastante empinado, que por lo visto era distinto del que escogieron otros caminantes de la marcha. Ambos se
juntan para seguir por una única pista, bastante antes de llegar a la pequeña explanada de donde nacen las escaleras
de subida a Monasterio. El estado de las escaleras es bastante lamentable. Se pueden observar serias deficiencias
de mantenimiento que seguramente se añaden a posibles destrozos causados por la últimas lluvias de la zona (falta o
rotura de escalones a veces sustituídos por barro resbaladizo, crecimiento de plantas y arbustos que revientan tramos
de escalera, etc, etc). Todo ello hace aún más penosa el último tramo de la marcha, la subida al monasterio. Desde
abajo se percibía la montaña de Montserrat entre nieblas que parecían no levantar, y a medida que se iba subiendo, se
percibía como el entorno se dejaba invadir por una niebla no muy espesa en la corta distancia pero insistente, húmeda
y fresca. El último tirón se hace con ganas, con motivación y con tanto entusiasmo como cansancio acumulado. A la
llegada un voluntario de la marcha, te hacía una foto para la posterioridad. Eran las once un veinte minutos. El
recorrido había durado 16 horas y 20 minutos. Llamé a mis dos compañeros, que venían un poco más atrás. Me
comentaron que se retrasarían algo más porque una caminante tenía problemas en la subida de las escaleras y que se
quedaban acompañándola en la subida. Me despedí de ellos y les dije que me volvía en el primer autocar, que era el de
las 12. Los otros dos saldrían a las 13:30. Yo estaba muy cansado y con frío allí arriba. Subí al autocar y me
dormí casi hasta el final en Fabra i Puig, donde llegamos hacia las 13 horas. Quedan 15 o 20 minutos para llegar a
casa. Juan A Cordero. Sábado, 24 de Mayo de 2008
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