Tal vez la gran paradoja de la Edad de la Información sea que nada o casi nada se tiene,
mejor dicho se retiene, porque todo lo podemos tener a golpe de clic. La inmediatez y progresiva
precisión de los resultados en las búsquedas refuerzan esta tendencia, lenta pero constante. También
apuntan en la misma dirección la manejabilidad de los soportes de conocimientos, cada día más pequeños
y más eficientes.
Desde este punto de vista la información y el conocimiento son puntuales, inconsistentes, caducos,
fragmentados e inconexos. Sirven en tanto son útiles por si mismos, es decir independientemente del
corpus, del constructo. Inmediatez y miniaturización frente a Teoría y Paradigma.
Posiblemente esta sustitución no esté demasiado lejana a las modas educativas impuestas desde los
medios, socialmente bien aceptadas, al abrigo de políticas y leyes mediocres cuando no perversas, reflejo
de sus hacedores. Desde tanto sinsentido y desatino educativo, tal vez tanga sentido reivindicar un retorno al
sentido común, a reemplazar la soberbia ignorante por la sabia humildad, a la mirada atenta a la Ciencia,
a la Ciencia Psilocógica con mayúsculas, escrita por hombres que acertaron y que pudieron
confundirse, pero que todo lo hicieron desde propia honradez y criterio, no al dictado de lo conveniente o de
lo preferible.
En este apartado mostraremos aquellos temas psicológicos que pensamos pueden ser de interés para todo aquel
que se acerque a estas páginas buscando alguna información que pueda ser de útil para la dificil y comprometida
tarea de educar y enseñar a nuestros alumnos, a nuestros hijos.